domingo, 11 de enero de 2015

OPERATIVO ROSARIO: ¿OBJETIVOS CUMPLIDOS?

El 9 de abril del año pasado, el Secretario de Seguridad Sergio Berni encabezaba un cinematográfico megaoperativo contra el narcotráfico en Rosario: 3 mil efectivos de Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Policía Federal efectuaban 92 allanamientos simultáneos, destruyendo decenas de búnkeres de venta de drogas y deteniendo y poniendo a disposición de la justicia federal a 24 personas.

Un exultante Berni –acompañado por el gobernador de la provincia como espectador privilegiado- declaraba por entonces ante la prensa que tras el megaoperativo a su cargo, 2 mil efectivos de fuerzas federales se quedarían en la ciudad, permaneciendo en el territorio recuperado “el tiempo que sea necesario para evitar que estas bandas narcos puedan reconstituirse”.

A pocos días del comienzo del presente año, y al cumplirse 9 meses del comienzo del denominado “Operativo Rosario”, el Secretario de Seguridad de la Nación anunció el retiro de los últimos efectivos de las cuatro fuerzas federales que actuaron en el marco de dicho operativo, que el funcionario nacional calificó como “exitoso”, expresando como un gran sofista “en Rosario el problema principal no es el narcotráfico sino la violencia del delito”.

Si bien es cierto que la presencia de las fuerzas federales tuvo un efecto pacificador en el corto plazo, los graves problemas de inseguridad y altos índices de delitos violentos que padece la provincia permanecen incólumes. El narcotráfico está lejos de ser un fenómeno criminal bajo control, y el 2014 se cerró en Rosario con un índice de 23 homicidios cada 100 mil habitantes, cifra que cuadruplica la media nacional.

Entendemos por ello que el mantenimiento del despliegue de las fuerzas de seguridad federales en nuestra ciudad es imprescindible para la lucha contra el delito y la criminalidad organizada.

De esta forma, es necesario que el Ministerio de Seguridad de la Nación revea el repliegue de la Gendarmería. Si bien es cierto que se ha anunciado la permanencia de unos 600 efectivos abocados a tareas de inteligencia criminal, la magnitud del fenómeno del narcotráfico, la estratégica ubicación de la ciudad respecto a las principales rutas del tráfico de drogas (rutas nacionales 11 y 34, puertos del Paraná, etc.), y la persistencia de elevados índices de homicidios y delitos violentos tornan imprescindible la presencia permanente de las fuerzas federales.

Sin dudas, la articulación y coordinación entre los tres niveles del Estado–Nación, provincias y municipios- y los tres poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- es fundamental para ganarle el delito en todas sus manifestaciones, y así lo expresa crudamente la realidad de los últimos tiempos.



sábado, 23 de agosto de 2014

DE LA MANO INVISIBLE

“Los milagros económicos del siglo XX, no se alcanzaron con el laissez faire
sino contra él”. Eric Hobsbawm, Historia del Siglo XX.

De la mano invisible del mercado habló por primera vez en 1776 Adam Smith en su obra “La Riqueza de las Naciones”. Por  aquellos mismos años iniciales del capitalismo, los fisiócratas popularizaban el “laissez faire”.
De la mano invisible del mercado el capitalismo desarrolló su expansión mundial en el siglo XIX, acumulando gigantescas riquezas, a la par que la explotación, la miseria y el hambre.
Contra la mano invisible del mercado se organizó el naciente movimiento obrero en Europa, y con él y de él surgieron los Partidos Socialistas que con lucha y con sangre consiguieron leyes y conquistas que mejoraron las condiciones de vida de los trabajadores.
De la mano invisible del mercado llegó el imperialismo como desarrollo del capital financiero en los inicios del siglo XX, y como producto de él la primera gran guerra y la primera gran crisis de Wall Street que arrojaron a millones de hombres y mujeres a la muerte, la desocupación, el hambre y la miseria, provocando además una profunda depresión en la economía mundial.
Contra la mano invisible del mercado surgieron el New Deal con Keynes en los Estados Unidos, y el Plan Beveridge en Inglaterra que dio lugar a los Estados de Bienestar, garantizando empleo y derechos sociales a los trabajadores y pujanza en la economía.
De la mano invisible del mercado, el neoliberalismo logró en las últimas décadas su máximo desarrollo, privatizando y transformando el trabajo, la educación y la salud en mercancías, abriendo brechas enormes de desarrollo entre países y dentro de ellos, y configurando a la desigualdad como su principal rasgo distintivo. La desregulación absoluta de los mercados financieros produjo la última crisis de las subprime en los Estados Unidos, con la caída de su máximo símbolo, la banca Lehman Brothers, empobreciendo y dejando sin vivienda a centenares de miles de estadounidenses, y generando una crisis en Europa que todavía no encuentra salida.
De la mano invisible del mercado no llegarán escuelas ni hospitales, ni el cuidado del ambiente ni de los más necesitados, ni siquiera la eficiencia económica, a pesar del canto de sirena de los economistas ortodoxos que la pregonan.



viernes, 20 de junio de 2014

LOS BUITRES VIENEN DESDE EL FONDO (DE LA HISTORIA)

Las consecuencias dereciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos favoreciendo a los fondos buitre, ratifican lo que siempre dijimos: la deuda fue y es una pesada carga en la espalda de todos los argentinos.

El incumplimiento del histórico fallo del Juez Ballesteros que ordenaba auditar dicha deuda a fin de analizar su legitimidad determina que hayamos pagado en los últimos años más de 400.000 millones de dólares y debemos aún más de 250.000 millones.

Desde el primer empréstito con la banca Baring de 1824, los argentinos hemos aprendido con dolor que la deuda externa fue el flagelo socioeconómico que marcó nuestra economíaa lo largo de la historia.

Cuando fue el golpe al general Perón, en 1955, la deuda era de 57 millones de dólares. En junio del año posterior, en 1956, la Argentina se incorpora al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y renuncia a los convenios bilaterales para entrar al Club de París. En 1958 la dictadura emergente deja 1.051 millones de dólares de deuda.

El gobierno digno de Arturo Illia, en 1963, reduce la deuda externa en 400 millones de dólares, quedando en 1.700. Sin embargo, las dictaduras de OnganíaLevingston y Lanusseduplican la deuda externa y la llevan a 3.782 millones. Ya empiezan a aparecer nombrescomo Krieger Vasena y Martínez de Hoz, los cerebros que van a diseñar esta gran estafa.

Con el golpe de 1976 la deuda se dispara a 37.300 millones de dólares, quintuplicando la de 1975 durante el gobierno de Isabel Perón. Ya con el retorno de la democracia, y después del Plan Austral y la crisis que se disparó en 1989, la deuda queda en 57.777 millones hasta que en los 90 se establece el Plan Brady.

El Plan Brady –llamado así en honor al Secretario del Tesoro de Estados Unidos- vino a ofrecer una supuesta reestructuración de la deuda con una quita del 35 por ciento, pero a cambio de las reformas estructurales que nos exigíanque estaban referenciadas en lo que se llamaba “el Consenso de Washington. Al Plan Brady le siguieron el Blindaje y el Megacanje.

El resultado, una verdadera tragedia económica y social; no solamente no se soluciona el problema de la deuda sino que se encorseta a la República Argentina en una situación muchísimo más grave a futuro. En efecto, de aquella deuda que teníamos con organismos multilaterales o países, nuestros deudores pasaron a ser bonistasque pudieron ser jubilados alemanes, italianos o japoneses que compraron y vendieron –algunos se sintieron estafados– sus bonos; pero los que siempre hicieron el gran negocio fueron esos llamados fondos buitre.

Por ello, seguimos insistiendo en la necesidad de crear una Comisión Bicameral para la Deuda Argentina que, en consonancia con las atribuciones conferidas por nuestra Constitución Nacional al Congreso de la Nación, indague sobre la ilegitimidad de la deuda, y, a partir de sus antecedentes, proceder a formular las estrategias para abordar el tema en todas sus dimensiones.

Debemos abordar la deuda como política de Estado, y para ello el Congreso debe retornar sus facultadesAlejandro Olmos decía, “las deudas se pagan: las estafas, no”.

La situación en que deja al país el fallo del juez Griesa sobre los fondos buitres es de mucha gravedad, ante lo cual debemos buscar un camino de salida que no genere graves consecuencias para la Argentina.