miércoles, 12 de septiembre de 2012

VOTAR A LOS 16


Como autor de la ley que redujo la mayoría de edad de 21 a 18 años, y como Presidente del Partido Socialista cuando se introdujo la afiliación a los 16 años, le digo sí a que los jóvenes voten a Presidente a los 16 años.

No significa esto apoyar el proyecto kirchnerista en el Senado, que basta leer sus fundamentos para abrir innumerables interrogantes: ¿debe ser obligatorio u optativo?, ¿debe abordarse su tratamiento junto con el voto de los extranjeros?, ¿debe abrirse la discusión a más derechos, y no sólo el del voto, como lo hicimos cuando redujimos la mayoría de edad?

Cuatro años de debate nos llevó la ley 26579 de reducción de la mayoría de edad, con audiencias públicas y jornadas de debate. No sería bueno que un hecho tan importante intente aprobarse en cuatro días, abriendo otro interrogante más acerca de la posible especulación electoral.

Los interrogantes deben responderlos fundamentalmente las jóvenes y los jóvenes, que son los verdaderos protagonistas, muchos de los cuales no trabajan ni estudian, tienen un presente difícil y un futuro incierto. A ellos los convocamos a participar de este debate.




lunes, 3 de septiembre de 2012

Desde la Izquierda: NO a la re-re


Lula en el Brasil con el 80% de popularidad, no intentó reformar la constitución y lo sucedió Dilma Rousseff, una candidata poco conocida pero compenetrada con el Partido de los Trabajadores y el rumbo del gobierno. Tabaré Vazquez dejó la presidencia del Uruguay también con un 80% de popularidad y rechazó los intentos de reformar la constitución que surgían desde dentro de  su misma fuerza política, hoy sigue gobernando el Frente Amplio con el “Pepe” Mujica y el mismo programa que este frente tiene. En Chile con Michele Bachelet, ocurrió algo similar.

En ninguno de estos países, nadie nunca alegó que era proscriptivo que la constitución no le permitiese reelegirse y hoy cada uno de ellos son los potenciales candidatos más fuertes para las próximas elecciones.
En Argentina, desde la izquierda -como ayer le dijimos No a la re-reelección de Carlos Menem- hoy le decimos No a la re-reelección de Cristina Fernandez. Por la simple razón, sencilla y contundente que a la Constitución Nacional en democracia hay que cumplirla.

La sucesión en el kirchnerismo la debe resolver el propio kirchnerismo, y no intentar trasladarle su problema a la sociedad. Las personalizaciones del poder fueron en el Siglo XX expresiones del autoritarismo de derecha y de izquierda. Y en democracia en los tiempos del neoliberalismo en América Latina tuvieron como ejemplos a Menem y Fujimori. Una izquierda democrática y transformadora nunca necesitó la personalización del poder.

Las democracias del Siglo XXI no se expresan con nombre y apellido, los avances y las conquistas sociales son producto de la movilización y concientización popular. Liderazgos democráticos y participación ciudadana, marcan los tiempos presentes. Al decir de Karl Popper: “el tema en cuestión no es quién gobierna, sino cómo se gobierna”.


lunes, 27 de agosto de 2012

Orwell se hubiera interesado por el INDEC



El INDEC con sus curiosas mediciones se parece cada día más al “Departamento de Registro del Ministerio de la Verdad” de la novela “1984” de George Orwell que era el organismo encargado de falsear la realidad y manipular la opinión publica.

“La inflación anual es de un dígito”. Se puede comer con 6$ por día". "No hay desocupación en Chaco”. Dice el INDEC

Tenemos gloriosas noticias que comunicaros! Hemos ganado la batalla de la producción.Tenemos ya todos los datos completos y el nivel de vida se ha elevado en un veinte por ciento sobre el año pasado...” Dice la novela de Orwell.

Orwell con “1984” mas que intentar adivinar el futuro -comenzó a escribir su novela en 1948 – trató de evitar un desenlace posible de un régimen autoritario perpetuado a través de la modifiación de la realidad, mediante una alerta que indujese a la reflexión.

"1984" es una de las antiutopías mas célebres de la historia de la literatura porque avisora un futuro en el que el Estado interfiere hasta tal punto la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control.

Orwell falleció en 1950 y lamentablemente no alcanzó a conocer la denodada y organizada tarea cotidiana de Moreno y Etchegaray, quienes seguramente se hubieran ganado alguna descuidada referencia en esta obra de la cultura del siglo XX.